Los vídeos de robots que corren, bailan o manipulan objetos se multiplican. Sin embargo, su presencia real en la economía sigue siendo limitada. Los primeros datos mundiales permiten medir la distancia entre demostraciones espectaculares y despliegue industrial.
Un mercado por fin medible
El 30 de septiembre de 2026, la IFR informó de unas 7 000 unidades humanoides de tamaño completo, de más de 140 centímetros, vendidas mundialmente en 2025. El mismo informe contabiliza casi 250 000 robots de servicio profesionales en 2025, un 24 % más. Las 542 000 instalaciones de robots industriales corresponden a 2024: los ámbitos y los años son distintos.
Estos volúmenes dibujan un mercado todavía limitado. Las categorías de robots industriales, de servicio y humanoides no deben sumarse sin comprobar su ámbito estadístico.
Muchos siguen siendo plataformas de prueba
Una parte importante de los humanoides vendidos aún no realiza un trabajo regular. Laboratorios y empresas los utilizan para desarrollar software, recoger datos y evaluar su comportamiento.
La industria del automóvil se interesa por ellos porque un humanoide podría utilizar los mismos pasillos, herramientas y puestos que un empleado sin reconstruir por completo la fábrica.
Obstáculos muy concretos
La autonomía energética, la fiabilidad de las manos, la estabilidad, la velocidad y la reacción ante imprevistos siguen siendo grandes dificultades. Una demostración preparada no equivale a ocho horas de funcionamiento diario.
La seguridad es igualmente fundamental: una máquina potente cerca de personas debe limitar sus fuerzas y mantener un comportamiento previsible incluso en caso de avería.
Transformación progresiva del trabajo
A corto plazo, los humanoides deberían utilizarse sobre todo en proyectos piloto de manipulación ligera, abastecimiento y ciertas tareas repetitivas o peligrosas.
También crearán necesidades de supervisión, mantenimiento y entrenamiento. El efecto sobre el empleo dependerá tanto de la organización del trabajo como de la técnica.
Conclusión
El mercado de los humanoides existe, pero sigue siendo embrionario. Las 7 000 ventas son un punto de partida, no una prueba de madurez.
La verdadera evolución comenzará cuando estos robots realicen de forma duradera tareas útiles, a un coste competitivo y con una seguridad demostrada.

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