Nuclear no significa aquí reactor ni producción eléctrica. El reloj mide una frecuencia asociada a un cambio de estado del núcleo de torio-229, mientras los relojes atómicos actuales utilizan principalmente transiciones electrónicas.

Del concepto a un reloj en bucle cerrado

El torio-229 posee una transición accesible con láser ultravioleta. En un experimento de Nature, los núcleos están integrados en un cristal milimétrico de fluoruro de calcio a temperatura ambiente.

Un bucle de retroalimentación estabiliza el láser sobre la transición y convierte la observación espectroscópica en un reloj operativo.

Gran avance, todavía sin récord

Dos experimentos independientes refuerzan la reproducibilidad, pero los prototipos aún no superan los mejores relojes atómicos.

Quedan desafíos en láseres ultravioletas, cristales, perturbaciones y comparaciones prolongadas.

Navegación, redes y física

Un cristal puede contener muchos núcleos interrogados simultáneamente, lo que podría producir referencias compactas y robustas.

También podrían buscar variaciones diminutas de constantes fundamentales o probar escenarios de materia oscura. Es potencial científico, no una detección realizada.

Conclusión

El hito lleva el reloj nuclear del concepto a un sistema de laboratorio en funcionamiento. Las aplicaciones cotidianas requieren ahora grandes mejoras en precisión, fiabilidad y sencillez.