Cuando las carreteras se convierten en ríos y los puentes se derrumban, la distancia se mide en horas a pie. En Nepal, tras el colapso glaciar y las crecidas de finales de agosto, el ejército confió parte del abastecimiento a cuatro DJI FlyCart 100 recibidos como ayuda de China.

Una catástrofe que aísla los valles del mundo

Según Reuters, las aeronaves realizaban entre diez y dieciséis trayectos diarios. Transportaban hasta 60 kilogramos a lo largo de tres o cuatro kilómetros: suficiente para llevar medicamentos, alimentos o combustible a una comunidad aislada. Los helicópteros podían concentrarse así en la búsqueda y evacuación de personas.

Una herramienta de primera respuesta, con límites

La ventaja es real: un dron es más rápido que un porteador, cuesta menos movilizarlo que un helicóptero y opera sin exponer a una tripulación. Pero su utilidad depende de toda una cadena: operadores formados, baterías cargadas, una zona de aterrizaje segura, coordinación con vuelos tripulados y meteorología adecuada.

Las búsquedas en túneles de centrales hidroeléctricas también mostraron los límites de la tecnología. El barro, los pasos estrechos y las comunicaciones difíciles reducen mucho la eficacia de los sensores. Un dron puede localizar, cartografiar o entregar; no sustituye al criterio humano ni a un equipo capaz de extraer a una víctima.

La próxima infraestructura de emergencia podría caber en un contenedor

La lección va más allá del Himalaya. Las administraciones expuestas a incendios, ciclones o terremotos pueden plantearse unidades móviles con aeronaves, baterías, repuestos y enlaces de comunicación. La innovación reside tanto en la organización que permite actuar en las primeras horas como en el propio dron.

Para evitar un dispositivo espectacular pero inútil, las autoridades deberán definir previamente las prioridades de entrega, los corredores de vuelo y el intercambio de datos. Nepal ofrece una muestra concreta de una logística de catástrofes más distribuida, eficaz precisamente cuando deja de funcionar la infraestructura habitual.

Lo esencial

En una catástrofe, unos pocos kilómetros pueden separar la escasez del reabastecimiento. Los drones no reconstruyen los puentes, pero pueden ganar el tiempo necesario para que llegue la ayuda.