Un coche eléctrico es visible. Las competencias, infraestructuras e intercambios industriales que hacen posible una nueva movilidad lo son mucho menos. El anuncio realizado durante la visita del presidente suizo Guy Parmelin a India ilustra esta segunda dimensión de la innovación: hacer circular conocimientos además de personas.

Varias tecnologías y un marco por concretar

La lista oficial publicada por el Gobierno indio identifica una cooperación entre el Departamento Federal suizo de Economía, Formación e Investigación y el Ministerio indio de Transporte por Carretera y Autopistas. Los ámbitos mencionados incluyen vehículos eléctricos, transporte por cable, economía circular y túneles.

DD India recoge estos elementos en su información del 5 de octubre. Es un marco de cooperación orientado a infraestructuras sostenibles, no una lista de obras financiadas ni un despliegue de vehículos anunciado con cantidades y fechas.

Autobús eléctrico TOSA en la línea 23 de Ginebra
Un autobús eléctrico TOSA en la línea 23 de Ginebra, en abril de 2020. Fotografía de contexto, no de un proyecto anunciado en India. TramBusAl / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0

La innovación también pasa por laboratorios y empresas emergentes

La visita incluye otros instrumentos de investigación y transferencia tecnológica. El documento indio menciona una carta de intenciones entre su Department of Science and Technology y el Fondo Nacional Suizo, así como un acuerdo con la Zurich University of Applied Sciences relacionado con el programa Indo–Swiss Academia–Industry Training.

Este último se dirige a empresas emergentes mediante intercambios, talleres y oportunidades de contacto. Las autoridades suizas confirman también el papel de la educación y la investigación en las conversaciones del 5 de octubre. Son instrumentos con ámbitos distintos, no un programa único cuyos resultados estén asegurados.

Para los viajeros, el efecto dependerá de los proyectos locales

Nuestro análisis: considerar juntos vehículos e infraestructuras evita reducir la transición del transporte a un cambio de motorización. Sin embargo, una tecnología adecuada para un territorio no lo es automáticamente para otro. Las decisiones deben tener en cuenta usos, mantenimiento, seguridad y costes.

Para un residente, el resultado útil sería un servicio que realmente mejorase sus desplazamientos. El acuerdo aún no permite prometerlo ni identificar ciudades o regiones beneficiarias. Habrá que seguir la selección de proyectos, su financiación y la evaluación del servicio prestado.

Para las empresas, un comienzo y no un mercado garantizado

Las colaboraciones podrían acercar conocimientos científicos y necesidades industriales. También pueden crear nuevas exigencias de formación y coordinación. Del protocolo por sí solo no puede deducirse ninguna cifra de creación de empleo o reducción de emisiones.

El interés de esta cooperación reside en su alcance: movilidad, investigación y transferencia tecnológica. Su impacto se juzgará cuando proyectos identificables permitan comprobar qué cambia para viajeros y profesionales. Una firma abre una posibilidad; transformar la vida cotidiana requiere todavía llevarla a la práctica.