Una transformación militar no siempre empieza con una nueva máquina. También puede adoptar la forma de un nuevo organigrama. Con el Autonomous Warfare Command, o Autowarcom, el Pentágono quiere dar un papel central a los sistemas autónomos y robóticos. El anuncio trata de su organización y desarrollo; no demuestra que ya exista un ejército totalmente autónomo.

Un mando anunciado, pendiente de su puesta en marcha

El 30 de septiembre de 2026, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, anunció el nuevo mando. Reuters confirma que debe apoyar las capacidades autónomas y robóticas del conjunto de las fuerzas. Defense One sitúa su establecimiento en el 1 de octubre de 2027, según un memorando difundido después del discurso.

Conviene distinguir la decisión política de su realización. Los recursos reunidos, las competencias asignadas y los resultados obtenidos deberán evaluarse durante esta fase de instalación.

Vista aérea del Pentágono fotografiado en mayo de 2021
Foto de ilustración: Pentágono, 11 de mayo de 2021 — U.S. Air Force / Brittany A. Chase / DoD. Dominio público.

La autonomía abarca funciones diferentes

Una aeronave sin piloto a bordo no es necesariamente un arma que decide por sí sola emplear la fuerza. La navegación automática, la asistencia al análisis y la selección autónoma de objetivos corresponden a funciones distintas.

El Comité Internacional de la Cruz Roja define los sistemas de armas autónomos por su capacidad de seleccionar y atacar objetivos sin una nueva intervención humana tras su activación. Esta distinción evita atribuir las mismas capacidades y riesgos a todos los drones.

La responsabilidad no se transfiere al software

En una posición publicada el 3 de marzo de 2026, el CICR recuerda que las obligaciones del derecho internacional humanitario recaen sobre los seres humanos. La sofisticación de un sistema no transfiere esa responsabilidad a una máquina. La organización destaca los problemas de previsibilidad y los riesgos de perder el control humano.

Nuestro análisis: la reforma estadounidense hace más visible una cuestión que trasciende el material. ¿Quién comprende, autoriza y asume las decisiones producidas por sistemas cada vez más automatizados?

Conclusión: la organización no sustituye las garantías

Autowarcom señala una prioridad estratégica. Su anuncio no demuestra ni la fiabilidad de los futuros sistemas ni su aceptabilidad jurídica. La protección de los civiles, la trazabilidad y la responsabilidad humana seguirán siendo criterios esenciales para valorar esta evolución.